Coca-cola acaba de lanzar al mercado un nuevo producto. Las bebidas Aquarius Ray-go. Las han presentado como «Bebida funcional». En otras ocasiones se ha  hablado de alimentos funcionales como la leche enriquecida o los yogures (Juan Revenga o Jose Manuel López Nicolas) . Pero, en el caso de los zumos y refrescos, el termino que más habíamos tenido que analizar es el de detox. ¿Está ese adjetivo muy denostado y por eso ahora se habla de bebida funcional? Puede ser, pero antes de nada, ¿Qué es un alimento funcional?

Alimentos funcionales

En este artículo de Nutrimedia ya hablé de este grupo de alimentos. Surgen allá por los 80 en Japón. No es algo nuevo. Lo primero que debemos tener claro es que no se trata de un término científico, sino más bien del terreno del marketing. Actualmente, el Instituto Internacional de Ciencias de la Salud de Norteamérica (International Life Sciences Institute, ILSI) los define como “Alimentos que, en virtud de nutrientes fisiológicamente activos, proporcionan beneficios para la salud más allá de la nutrición básica”.

Sobre el papel, este tipo de alimentos pueden ser muy interesantes. Por ejemplo, imaginemos una población de niños que desarrollan ceguera por deficit de vitamina A. Su dieta está basada en el arroz y no tienen acceso a fuentes naturales de esta vitamina. ¿No sería genial desarrollar una variedad de arroz que sea rico en vitamina A? Como muchos sabéis, no hace falta imaginarlo. Es la realidad del arroz dorado. Un transgénico. En este artículo de Rosa Porcel tenéis más información al respecto.

Comparativa entre el arroz dorado y el clásico.
Comparativa entre el arroz dorado y el clásico. Fuente: Wikipedia.

La realidad de este tipo de alimentos es muy distinta. Dada nuestra situación actual, estamos muy lejos de necesitar alimentos funcionales de ningún tipo. Tenemos a nuestro alcance una gran variedad de materias primas que nos ofrecen todos los nutrientes necesarios de forma mucho más saludable, accesible y barata.

En cambio, apoyándose en el marketing. Este tipo de productos nos hacen creer tener la solución a todo tipo de problemas. Presión arterial, colesterol, deficit de hierro o calcio… Todo se puede solucionar con un yogur enriquecido, un vaso de leche o unos cereales fortificados. Pero si vamos a la letra pequeña, la realidad es muy distinta. Eso es lo que vamos a hacer con esta nueva bebida.

Analizando Raygo

Simplemente viendo el packaging ya podemos ver que, los colores y la forma de la botella nos recuerda a otro tipo de bebidas. No se parece en nada a una lata de Coca-Cola. Obviamente prefieren acercarse a la imagen de un zumo natural antes que a la de un refresco. Si leemos el envase, encontramos la primera alegación saludable. «Mantiene tu propia energía» Eso si. Dicha alegación viene acompañada de un asterisco. Más adelante analizaremos que quiere decir dicho asterisco. También podemos ver que contiene alimentos como Ginseng, Maca, Tupinambo, Jengibre… Todos ellos recuerdan mucho al tipo de ingredientes que encontramos en los batidos Detox. Ingredientes exóticos que, llegado el caso, justifiquen un precio elevado.

Imagen promocional de la nueva bebida de Coca-cola.
Imagen promocional de la nueva bebida de Coca-cola. Fuente: Coca-cola.

Si entramos en la página web del producto encontramos la explicación al asterisco. Cuando dicen que «Mantiene tu propia energía» quieren decir que: «El magnesio, manganeso y las vitaminas B3 y B5 contribuyen al metabolismo energético normal y, además, excepto el manganeso, ayudan a reducir el cansancio y la fatiga.»

Además, nos explican que el motivo de incluir esos ingredientes es, precisamente, su aporte de dichas vitaminas y minerales. Por lo tanto, podríamos pensar que todo guarda coherencia, pero, como siempre recomendamos, la información rigurosa la encontramos en la lista de ingredientes.

Aquí vemos que, ademas de unas cantidades irrisorias de esos ingredientes, añaden las vitaminas C, B3 y B5. Y es cuando se cae el telón y descubrimos el truco del mago. Si la justificación para añadir esos ingredientes es, precisamente, su contenido en dichas vitaminas y minerales… ¿Qué necesidad hay de añadir esas vitaminas?

Listado de ingredientes de Aquarius Raygo.
Listado de ingredientes de Aquarius Raygo.

La respuesta es muy sencilla. El reglamento 432/2012 por el que se regulan las alegaciones saludables que, la industria alimentaria, puede utilizar para publicitar sus productos. Como se demuestra en estos casos, la legislación se queda corta, ya que permite que, productos nada recomendables desde el punto de vista nutricional, se publiciten como saludables.

Haciendo una búsqueda rápida en este documento vemos que no hay ninguna alegación saludable referente al jengibre, el ginseng o el tupinambo. En cambio, si las encontramos respecto a las vitaminas, pero, para poder hacer las alegaciones correspondientes, la legislación exige una cantidad mínima a la que, obviamente, no llegan únicamente con los extractos de estos ingredientes. Una buena pregunta sería porqué no lo arreglan aumentando las cantidades de Ginseng o de Tupinambo. ¿Precio? ¿Cuestiones organolépticas? ¡Quién sabe!

Lo realmente importante es que nos hagamos dos preguntas ¿Para qué necesitamos añadir esos ingredientes si no nos valen para justificar la alegación de «Fuente de…»? y, por otro lado, ¿Cómo de complicado es conseguir dichas vitaminas a través de otras fuentes? Bien, ahondemos en la legislación. Para que un producto pueda alegar ser fuente de vitamina B3 (por ejemplo), vemos que debe contener, al menos, un 15% de la cantidad diaria recomendada. En este caso debe aportar 2,7 mg. por cada 100 ml. Solo en ese caso pueden utilizarse las alegaciones saludables asociadas a la vitamina B3.

Es decir, que yo puedo coger un bollo elaborado con grandes cantidades de azúcar y grasas de mala calidad, añadirle la cantidad justa de vitamina B3 y anunciar en el envase que ayuda a disminuir el cansancio y la fatiga. Es más, puedo añadirle extracto de (inserte aquí un ingrediente estrambótico y poco conocido) y dar a entender que los beneficios vienen dados por ese ingrediente y utilizarlo para encarecer el precio. Lo peor de estas estrategias es que generan una alerta innecesaria puesto que, en multitud de alimentos de consumo habitual, hay suficiente cantidad de vitamina B3 para suplir nuestras necesidades diarias.

GIF de un presentador de informativos disfrazado de demonio maquinando algo.
Personal de I+D aprovechándose de la legislación.

Conclusión… Un refresco más

Poniendo el foco en estos nutrientes, la marca consigue que nos desviemos de lo realmente importante. El contenido en azúcar. Se trata del segundo ingrediente y aporta un total de 4,6 gramos por cada 100 ml. Algo por encima del Aquarius clásico. La pregunta final que debemos hacernos es la siguiente ¿Nos compensa ese consumo de azúcar para conseguir unas cantidades irrisorias de unas vitaminas que no nos faltan? Yo lo tengo claro y espero que tú, tras leer este artículo, también.

 

 

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Comments

4

  • nieves westendorp

    Buenos días,
    Cuando haces la afirmación respecto a los alimentos funcionales: «lo primero que debemos tener claro es que no se trata de un término científico, sino más bien del terreno del marketing» te estás saltando años de estudio de muchos científicos, médicos, biólogos que dedican su vida al estudio de alimentos que ayuden a mejorar la calidad de vida de la población sana, y de la población con problemas de sobrepeso, diabetes de tipo 2, o bien, mujeres en edad menopáusica que necesitan ciertos activos «extras». Además, todos aquellos alimentos funcionales que salen al mercado, no sólo están respaldados por estudios epidemiólogicos, si no aprobados por EFSA, tras una selección exhaustiva no fácil de pasar. El problema radica en las etiquetas que ni se entienden ni reflejan la realidad porque las transforman para atraer al público. Pero si existen reglas que se deben de cumplir, y aquí si tendrían que pasar todas las marcas de alimentos. Según los PRINCIPIOS GENERALES DE FLEXIBILIDAD EN LA REDACCIÓN DE
    DECLARACIONES DE PROPIEDADES SALUDABLES puedes ver que existe una fina línea entre lo que se puede declarar y lo que no. Que pongan fuente de vitaminas y magnesio, que además está descrito en la lista de ingredientes, es totalmente aceptable. Otra cosa es que el consumidor no lea las etiquetas completas y no vea la cantidad de azúcar. Gracias

    Responder
    • Nutrihabits

      Buenas tardes Nieves!

      Gracias por comentar. Esa afirmación respecto a los alimentos funcionales es la que figura en el artículo referenciado. En cualquier caso, en ningún momento menosprecio las investigaciones que han llevado a todos esos estudios que citas. Lo que cuestiono con esa afirmación es la necesidad de formular productos así. Teniendo la oferta alimentaria que tenemos no hay ninguna base que permita recomendar el consumo de este tipo de productos, ya que todos los nutrientes con los que se suplementan están presentes en cantidades mucho mayores en otros alimentos no suplementados como frutas, verduras, legumbre, etc.

      Obviamente cualquier producto en venta está aprobado por la EFSA, solo faltaría. En ningún momento cuestiono la seguridad o la legalidad de dichos productos. El único fin de este artículo es cuestionar la intención de la marca formulando productos de este tipo. El menor problema es la cantidad de azúcar. El engaño de este producto consiste en asociar unos beneficios a unos ingredientes exóticos y, al mismo tiempo, suplementarlo con vitaminas y minerales con el único fin de poder incluir las alegaciones saludables que sustentan esos supuestos beneficios.

      Estoy totalmente de acuerdo que la clave está en que el consumidor debe aprender a leer las etiquetas y deshechar productos de este tipo. Claramente no podemos esperar ética de ciertas marcas de la industria alimentaria.

      Un saludo y, de nuevo, gracias por comentar.

      Responder
    • Javier Santos

      Hola Nieves. Creo que lo que dices es cierto, pero que no casa con la realidad. Sí, lo ideal sería que todo el mundo leyera las etiquetas (en letra minúscula), las entendiera bien (con nombres complicados y denominaciones a veces oscuras para la mayoría de la población), y de paso, estuviesen muy informados acerca de la EFSA y sus informes. Pero el mundo en que vivimos no es ese, y creo que salta a la vista que se trata de un marketing obvio intentando disfrazar un producto malo para la salud en algo bueno. Eso lo ve cualquiera que esté informado. Este producto no tiene nada, pero que nada que ver, con esos científicos que dedican su vida a mejorar la salud de personas con enfermedades. Tú lo sabes, yo lo sé. Desgraciadamente, mucha gente no, y lo comprará pensando que es bueno para ellos. Es un refresco. Lo venden como si fuera maravilloso, empleando la táctica ya archiconocida del asterisco. Pero es un refresco.

      Responder
      • Nutrihabits

        Gracias por tu comentario Javier. Totalmente de acuerdo contigo… Ojalá cada vez más gente se pare a leer (y entender) las etiquetas para evitar este tipo de estratagemas.

        Un saludo!

        Responder

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