Esta historia comienza allá por 2015 cuando la OMS pública este informe instando a reducir el contenido de azúcares libres de nuestra dieta y donde especifica, y he aquí el quid de la cuestión, que los zumos de frutas también se encuentran dentro de esta categoría. De pronto, el zumo de naranja, que había sido símbolo de cuidado y preocupación materno, paradigma de salud durante años, queda desprovisto de todos sus títulos.

Otro argumento más que será usado junto al de “Antes el aceite era veneno” o al de “El pescado azul no se podía ni oler y mira ahora”. Así son las cosas, la ciencia avanza y las circunstancias cambian.

Desde entonces comenzó la tarea de muchos divulgadores para dar explicación a este nuevo escenario. “No, no significa que esté prohibido”, “No, no es mejor tomar zumos que no comer nada de fruta”, “No, no soy un talibán”.  Se levantó otra polvareda de desinformación similar a la que originó la noticia de la carne roja y el cáncer (detallado artículo de M.A. Lurueña). Por si te interesa, aquí tienes un post de Julio Basulto y otro de Deborah Garcia sobre la polémica del zumo.

Infografía de NorteSalud

 

Pues bien, antes de que se pudieran asentar mínimamente las cosas, sorprendente y sospechosamente, surgió una noticia que admitía que una sola de las consabidas cinco raciones de fruta y verdura que deben tomarse al día podía ser de un zumo, pero ojo, solo una. Si tomas más zumos, ya no cuenta como fruta. Te recomiendo enormemente que leas este post de Juan Revenga donde explica todos los pormenores de esta noticia.

En resumidas cuentas hay claras sospechas de que la industria de los zumos ha ejercido ciertas presiones que, como consecuencia, le han valido una concesión. Un pequeño agujero por el que introducir sus tentáculos para poder seguir llegando a la población.

Al igual que pasa con el vino, la cerveza o el cacao, hay una serie de “profesionales” con una cierta indulgencia y una abierta disposición a la colaboración con la industria que venden su titulación y no tienen problema en dar un barniz científico a lo que, a las claras es, una campaña publicitaria encubierta.

Las cifras de sobrepeso y obesidad van cada día en aumento, en el caso de la obesidad infantil está alcanzando cotas próximas a la epidemia, pero las sociedades científicas y sanitarias de este país, lejos de proteger e informar como es debido, prestan su sello a distintos productos insanos directamente relacionados con el aumento de dichas tasas.

Montaje con varias fotos que relacionan la industria y las sociedades sanitarias.
Algunos ejemplos de la relación entre industria y sociedades sanitarias.

Los principales consumidores de este tipo de zumos son los niños. Las principales campañas para promocionar el consumo de fruta y verdura están dirigidas a ellos. Pocos niños habrá que no sepan que hay que comer cinco piezas de fruta y verdura (aunque pocos habrá también que se acerquen a esa cifra) y, en cambio, gracias a este salvoconducto que ha ganado la industria podemos encontrarnos con publicidad como esta (disculpad la calidad de la foto).

Cartel publicitario en el que se puede leer el mensaje "una de tus cinco al día"
Cartel publicitario sobre una maquina refrigeradora de zumos.

Este cartel se puede ver en los nuevos locales que la cadena de supermercados DIA está probando en Madrid. La naturaleza de los mismos daría para otro post. Están ampliamente surtidos de platos precocinados, comida para llevar y otra serie de productos enfocados a consumidores de corta estancia. Centro de ciudades grandes, alquileres vacacionales, etc. Supongo que os suena el tema.

Pero volvamos al cartel. No voy a entrar en lo criticable del título o en el hecho de que una fruta entera también se puede llevar e incluso es más seguro porque no hay riesgo de que se derrame.

Lo realmente grave es que, sin ningún tipo de miramiento, afirman “Una de tus cinco al día”. La precisión con la que está redactado ese mensaje me provoca una mezcla de asco y miedo. Desde luego nadie que haya leído todo lo que os he contado antes puede pensar que es casual, más aún si vemos la estrategia pasiva y evasiva que la marca ha seguido en redes sociales cuando se le ha recriminado la situación.

Ese mensaje tiene un objetivo muy claro. Madres o padres preocupados por la alimentación de su hijo que saben de la importancia del consumo de fruta y verdura, personas con horarios de trabajo asfixiantes que buscan comodidad o gente influenciada por la moda DETOX. Les está dando la solución perfecta.

¿El problema? ¿Tú crees que esos consumidores van a pararse a pensar que ahí pone solo “UNA de tus cinco al día”? ¿O comprarán zumos para la merienda y  el desayuno? Estoy seguro que más de uno los comprará y seguirá comprando productos ultraprocesados altamente azucarados con la falsa tranquilidad de pensar que, comprarse ese zumo, le permite un exceso.

Y con este cartel otra pieza vuelve a encajar en la macabra estrategia de una industria que se preocupa por vender, unos científicos que no recuerdan que es la deontología y un gobierno que mira para otro lado mientras la bola de nieve que es la obesidad no deja de crecer.

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