Seguro que en más de una ocasión has leído en algún alimento procesado cosas del tipo “reduce el colesterol” o “fuente de hierro”. Este tipo de mensajes se denominan declaraciones saludables El reglamento Nº 1924/2006 las define como:

«se entenderá por declaración saludable cualquier mensaje o representación que no sea obligatorio con arreglo a la legislación comunitaria o nacional, incluida cualquier forma de representación pictórica, gráfica o simbólica, que afirme, sugiera o dé a entender que un alimento posee unas características específicas.»

Al igual que todo lo que concierne al etiquetado de alimentos y su publicidad, este tipo de declaraciones también están reguladas de manera que, por desgracia para los publicistas, no se puede decir lo que sea de cualquier producto. Aunque, como veremos más adelante, hecha la ley, hecha la trampa.

Patricio frotándose las manos como tramando algo.
Publicista leyendo normativas.

El reglamento Nº 432/2012 es el que regula que mensajes se pueden dar en función de los nutrientes que tenga cada alimento. Además, determina las condiciones para que se pueda dar esa declaración y la cantidad mínima del nutriente. Por ejemplo, en el caso del hierro podemos dar las siguientes declaraciones:

  • Contribuye a la función cognitiva normal.
  • Contribuye al metabolismo energético normal.
  • Contribuye a la formación normal de glóbulos rojos y de hemoglobina.
  • Ayuda a disminuir el cansancio y la fatiga.
  • Contribuye al proceso de división celular.

Eso sí, para ello debemos cumplir la siguiente condición:

“Esta declaración solo puede utilizarse respecto a alimentos que son, como mínimo, fuente de hierro de acuerdo con la declaración FUENTE DE [NOMBRE DE LAS VITAMINAS] Y/O [NOMBRE DE LOS MINERALES] que figura en el anexo del Reglamento (CE) no 1924/2006.”

¿Qué quiere decir? Qué cuando un alimento se anuncia como “fuente de” o “rico en” no es casualidad. También debe cumplir con una normativa. Parecía muy casual todo, ¿eh? En el caso de vitaminas y minerales, para afirmar que son “fuente de” deben tener más del 15% de la Cantidad Diaria Recomendada y, si quieren anunciarse como “rico en”, más del 30%.

¿Dónde está la trampa? Pues que productos con un contenido alto en grasa o azúcar como la bollería o los patés, se vuelven ricos en hierro solo por tener 4.2 mg de este mineral que, por otro lado, se puede obtener de alimentos mucho más interesantes como las lentejas (adecuadamente acompañadas) o la carne magra.

Montaje que señala la declaración saludable en un bote de paté y la cantidad de hierro que tiene.
La cantidad de hierro por 100 gramos apenas pasa del 30% de la Cantidad Diaria Recomendada.

Está no es la única “trampa” que utilizan las marcas para aprovechar las declaraciones saludables. Si nos fijamos en la vitamina C, veremos que hay más de 15 mensajes que se pueden incluir en cualquier producto que contenga, como mínimo, 9 mg.

Por lo tanto, si queremos anunciar algo sobre lo que no podemos decir nada bueno, con añadir un poco de vitamina C, nos vale. Este es el caso del colágeno. No me quiero extender mucho, pero os recomiendo enormemente que leáis este artículo de José Manuel López Nicolas y este de Juan Revenga que tratan muy bien estos temas.

Pero, por suerte, esta normativa también tiene límites. ¿No os habéis preguntado nunca como puede ser que, con la de beneficios que se escucha que tienen el vino o la cerveza no se anuncien a bombo y platillo en todos los anuncios de estos productos?

Pues creerme que si pudiesen, lo harían, pero cualquier bebida con un volumen de alcohol superior al 1,2% no puede hacer una declaración saludable que no sea referente a que reduce su cantidad de alcohol o energía.

En cambio, sobre publicar artículos en revistas hablando sobre propiedades saludables, no hay normativa, ¿no os da que pensar? Juan Revenga habla más detalladamente sobre este tema en este artículo.

Distintos titulares de periodico imitando declaraciones saludables sobe la cerveza
¿Os imagináis quien paga estos estudios? (imagen editada a partir de una de Juan Revenga)

Como veis, nada en la publicidad es casual y hay mucha normativa al respecto, por desgracia, esta normativa no siempre se cumple y, por desgracia también,  casi nunca tiene repercusión. De hecho aquí tenéis un artículo muy bueno de Miguel Ángel Lurueña centrado en la publicidad infantil.

Y, si queréis ampliar conocimientos en cuanto a normativa legal se refiere, os recomiendo esta serie de artículos de Julio Basulto en colaboración con Francisco Javier Ojuelos.

Como conclusión me gustaría pediros que dudéis, dudad siempre que veáis alegaciones saludables en productos procesados o ultraprocesados. Frutas, verduras, hortalizas, carne y pescado no necesitan de alegaciones. Da que pensar, ¿No?

Frutas y verduras no necesitan declaraciones saludables

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